VINICIO CEREZO Vinicio2012

Presidente de Guatemala (1986-1991) Fundador y Presidente de la Fundación Esquipulas para la Intergración Centroamericana. Creador, promotor y uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz en Centroamérica, Esquipulas I y II

Foro Regional Esquipulas¸ es la reunión más importante de Fundación Esquipulas para la integración centroamericana, porque resumimos aquí muchas horas de conversación, de discusión y, logramos juntar el pensamiento y la experiencia de una gran cantidad de dirigentes políticos, que como nosotros en Guatemala y América Central logramos impulsar la institucionalización democrática y por supuesto impulsar la paz y en el futuro un desarrollo económico con equidad y con justicia social. Quiero agradecer a todos los personajes presentes, en este espacio de discusión donde están representados diversos sectores; contamos con la participación de personajes realmente emblemáticos en varios ámbitos. Me corresponde hablar un poco de la trascendencia de este acto, el tercer Foro Regional Esquipulas, viene con el propósito, no solo para alegrarnos por lo que hicimos en el pasado sino a proponerles que empecemos a pensar en el futuro, esto es realmente lo que nosotros pretendemos el día de hoy. Me ha encantado escuchar la importancia que los acuerdos regionales han tenido con la UE, quien siempre nos ha acompañado en los esfuerzos para consolidar la democracia, para impulsar los procesos de desarrollo y que ahora hizo un acto político de extrema importancia, a diferencia de otros países del mundo que han hecho acuerdos individuales con cada uno de nuestros países. Este foro regional, se celebra en el marco del 25 aniversario de la firma de la paz en Esquipulas I y II, un hecho histórico que marcó el inicio de una nueva época en la vida política de América Central; de igual forma se realiza en vísperas del décimo tercer Baktún, final de una era y por supuesto el principio de otra más prometedora de una mayor relación del hombre con la naturaleza, y de una mejor comprensión entre los seres humanos de acuerdo a la mitología maya. La conjunción de estos dos hechos históricos es un fenómeno que nos debe de llenar de optimismo y de confianza en nosotros mismos, en que sabremos y podremos enfrentar los grandes retos históricos de nuestros tiempos y superar los obstáculos que se interponen para construir una sociedad nacional y regional que resuelva las injusticias y diferencias, y se den las condiciones para que todos o la mayoría nos sintamos parte de una nación y de una región que nos cobije sin discriminación, con participación, con equidad y justicia social.
Tengo que hacer un breve comentario definitivamente sobre las razones y los aportes que Esquipulas I y II hicieron a la región centroamericana, definitivamente los acuerdos de Esquipulas I y II tuvieron éxito y se convirtieron en un ejemplo y un modelo de acuerdos de paz para todo el mundo por las siguientes razones:
Los presidentes que los suscribieron estaban pensando en su pueblo, en su nación y en el futuro de su país trascendiendo sus intereses personales, partidarios o ideológicos, por que más allá de las decisiones políticas del momento, suscribieron un procedimiento para consolidar los acuerdos a través de la institucionalización de los procesos e impulsaron un movimiento que tuvo continuidad y que correctamente interpretado por los dirigentes políticos y militares de la época tomaron las decisiones para consolidar los acuerdos, a
través de la firma de acuerdos de paz en los años siguientes con la desmovilización de Nicaragua, la firma de la paz en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
La violencia y el rompimiento institucional provocado por las nuevas patologías del mundo moderno: narcotráfico y crimen organizado, la agenda pendiente de los acuerdos de Esquipulas por que logramos la institucionalización de la paz y terminamos con la guerra, pero quedaron pendientes la marginación social y la inequitativa distribución de la riqueza y de las oportunidades, la exclusión de las mujeres y jóvenes sin cuya participación efectiva en el poder institucional será imposible consolidar el proceso democrático y crear un estado de cohesión social. Por eso yo los invito a que con igual valentía con que se hicieron los acuerdos de paz de Esquipulas I y II, nosotros aceptemos el compromiso para que a través de este y la concertación podamos enfrentar esos retos que tenemos ahora planteados.
Efectivamente será imposible consolidar la democracia, el pluralismo y la paz política lograda hace 25 años, si no tomamos la decisión de dar un paso hacia adelante en las trasformaciones necesaria para cambiar para bien de nuestra sociedad.
Estoy totalmente convencido que solo inspirados en el sueño de una nueva era anunciada en las predicciones del Baktún de la mitología maya, que anuncia la convivencia del hombre con la naturaleza y entre los seres humanos, en donde puede surgir una nueva cultura de respeto entre nosotros, una participación efectiva de todos en las decisiones políticas de la sociedad y en el goce de los bienes y la riqueza de la misma solamente será posible si logramos consolidar lo que logramos con sacrificio en los años 80, pero cambiar a nuestra región para siempre.
Ha llegado la hora de enfrentar todos nuestros demonios, al hablar de nuestros demonios hablo de actitudes culturales, que nos han llevado a la separación social, a la discriminación étnica, a la discriminación de género y de edad, a la injusticia social, a la ausencia de oportunidades y a la pobreza extrema que no merecemos, porque existe riqueza suficiente para que todos tengan la oportunidad de salir adelante.
Estos demonios han provocado diversos problemas fundamentalmente por la falta de conexión social, la ausencia de un espíritu de unidad nacional y un espíritu de pertenencia a una comunidad con identidad propia y en consecuencia nos han llevado a la imposibilidad de construir un proyecto de nación colectivo porque la cultura que tenemos nos separa, nos divide y nos enfrenta.
No es posible ya seguir ocultando una realidad que nos oprime y nos divide y continuar tratando de sostener un sistema que es democrático formalmente, porque podemos elegir libremente a nuestros gobernantes pero que no tiene mecanismos para permitir eficientemente la participación de todos los sectores que definen e identifican la realidad guatemalteca que es compleja.
Pretender seguir ocultándola solo sirve para ocultar las injusticias sociales, la ausencia de oportunidades y la concentración de las oportunidades y la riqueza pero lo que es peor solo para seguir minando nuestra sociedad, actitud que se está convirtiendo en el caldo de cultivo de futuros enfrentamientos que socaban lo que hemos construido y que solo favorecen a los grupos fuera de la ley.
Que lo que pretenden es hacer al estado y a la sociedad entidades fallidas e incapaces de resolver sus conflictos estos enfrentamientos pueden ser dramáticamente sangrientos, pueden traducirse en enfrentamientos raciales, en guerras étnicas que dividirían a regiones y a los pueblos y en conflictos sociales de tal envergadura que podrían conducir a campañas de limpieza social de la cual ya tuvimos algunos intentos por realizarla que destruirían lo construido en los últimos veinticinco años en institucionalidad democrática, en estado de derecho incipiente, en crecimiento económico, en convivencia plural y pacífica.
La democracia formal que tenemos ha abierto espacios políticos y de expresión social, provocando para bien de la sociedad y de la historia, las movilizaciones en la comunidad pidiendo que se les tome en cuenta para tomar decisiones en relación a la explotación de los recursos no renovables, la protección del ambiente y el reconocimiento de la participación colectiva, debemos de escuchar esas voces, porque así como hay manifestaciones de reclamos y exigencias que crean un ambiente de inquietud, el éxito de Barrondo en la olimpiadas y los éxitos deportivos de nuestras atletas mujeres demuestran en positivo que hay un sector étnico, una mayoría juvenil y una fuerza femenina que quieren incorporarse para poner el nombre de nuestra patria en alto y que lo han logrado a pesar de la ausencia de un apoyo colectivo a través del estado.
Todo ello demuestra que hay una dinámica social que nos obliga a ver el futuro, una dinámica social que nos obliga a ver el futuro de una manera diferente y que este conjunto de fuerzas, esta dinámica que se manifieste en los espacios abiertos por la democracia y la paz.
Igual pueden ser para destruir nuestros éxitos históricos como para forjar una nueva nación basada en la inclusión, la cohesión social, en la equidad y en la justicia étnica, una realidad que no es solo regional sino que es continental, la realidad guatemalteca es un ejemplo de la realidad regional y continental y muchos de nuestros problemas no solo son
parecidos sino que idénticos, idénticos a los de otros países del continente y lo que sucede en Guatemala seguramente afectará la realidad regional igual que el problema de la violencia social y del tráfico de drogas nos afectan a todos por igual y están minando nuestros procesos institucionales esto impone por lo tanto una visión regional, una visión regional que se debe extender desde el sur de México hasta Panamá, Colombia y Venezuela y por todo el Caribe. Imponiéndonos también la necesidad de enfrentarlo todo con esa visión regional, para encontrar soluciones efectivas que ya no pueden ser aplicadas eficientemente con una visión local en cada uno de los países como ha sucedido en la guerra contra las drogas en México que produjo un aumento de la violencia en Centro América y como fue con la guerra interna en Guatemala que provocó el surgimiento de guerrillas en el sur de México. Somos vasos comunicantes de los problemas, pero podemos serlo también de las soluciones, los problemas son globales y regionales y nos imponen decisiones, soluciones globales y regionales y esta realidad nos impone también una actitud diferente, una visión diferente, soluciones diferentes, porque esta nueva realidad no es ni similar ni parecida a la que vivíamos en los años 80, ahora es una realidad expuesta y agrandada en su comprensión y en sus posibilidades por todo lo virtual, las comunicaciones tradicionales a través de la prensa escrita, la televisión y la radio son ahora muchísimo más potencializadas por las redes sociales. El Twitter y el Facebook y la televisión satelital, nos ponen ellos cada día y cada hora sobre lo que sucede en el mundo y nuestra sociedad y todos ellos convierten la conciencia colectiva en una evidencia exponencial que nos obliga todo el tiempo a dar explicaciones a tomar decisiones inmediatas y a condicionar nuestras actitudes en este mundo ya no hay secretos y eso vuelve a las personas y a las sociedades muchísimo más vulnerables, entonces enfrentamos el reto histórico de cambiar para consolidar lo logrado o negarnos a enfrentar los cambios necesarios y ver destruido lo que antes construimos, conocemos nuestra realidad, estamos suficientemente diagnosticados. La mitad de nuestra poblacion está constituida por grupos étnicos originarios, donde el 60% de todos los habitantes son menores de los 30 años y la mayoría de nuestros votantes son mujeres, nuestra sociedad no puede seguir estando organizada ignorándolos a todos ellos que los obligaremos a luchar para ser tomados en cuenta y en esta lucha como en todas muchas podrían ser destruidas, nuestro reto y nuestra tarea es enfrentar el rediseño social, la refundación del estado, Atrevernos a discutir abiertamente la participación de estos sectores que han sido marginados e incluirlos a través de las reformas de la ley que son fundamentales en este momento, la participación de los jóvenes, las mujeres y los grupos étnicos es correcta para que conversemos con ellos el futuro de nuestra patria y nuestra región, lo que queremos construir no se puede definir sin la participación de ellos. La verdadera Guatemala, el verdadero Salvador, la verdadera Honduras, la verdadera Costa Rica, la verdadera Panamá, el verdadero Caribe, atrevernos a diseñar la verdadera región Centroamericana y del Caribe que por la vía de la paz, de la concertación, los acuerdos y la participación que permite la verdadera democracia alcance el nivel de desarrollo en donde todos seamos beneficiados no solo un pequeño sector de la sociedad, esto impone una serie de actitudes. En primer lugar aumentar nuestra autoestima podemos cambiar y para eso nos sirve el pasado, para darnos cuenta que parafraseando el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas no citándolo textualmente sino parafraseándolo decimos que logramos el éxito porque juntamos nuestros propósitos y no solo nuestras ideas nos pusimos de acuerdo y entonces decidimos si juntamos nuestros objetivos, superamos nuestras diferencias ideológicas y tomamos decisiones en función de nuestros pueblos nos volvemos sujetos de nuestra propia historia y no de la historia que están construyendo otros imperios, otros poderes y otras fuerzas ajenas a nuestro destino. Tenemos que reconocernos a nosotros mismos darnos cuenta que somos diversos, que las mayorías no están integradas a las decisiones, al bienestar y a las oportunidades, tenemos que aceptar nuestra diversidad, nuestra pluralidad y en lugar de rechazarla regularla y organizar su participación a través de la ley fundamental que es la Constitución de la República. Aceptar la inclusión de los excluidos, su participación en las decisiones y convertir en un propósito compartido, definir el cómo vamos a lograrlo, aceptar que la no inclusión de las mayorías y los sectores, es lo que está haciendo imposible la gobernabilidad porque está ausente la razón fundamental del poder, para lograrlo el respaldo de la soberanía popular que ahora se nos está negando, tenemos que aceptar en forma definitiva que hemos cometido muchas equivocaciones a lo largo de la historia igual que muchos aciertos, pero que la equivocación que ya no nos podemos permitir es seguir queriendo conservar un país excluyente ignorante de su realidad social, política y económicamente, no lo podemos aceptar. Si algo debemos conservar es nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestro sentido de pertenencia, nuestras riquezas naturales, pero debemos cambiar nuestra percepción del país y de la región, darnos cuenta, que es la región y este país es nuestro, que nos pertenece a todos, que debemos cuidarla, utilizar nuestras riquezas para beneficio de todos y luchar para que sean durables y permanezcan para las futuras generaciones. El reto entonces es aceptarnos a nosotros mismos y cambiar, el reto para nosotros, para los dirigentes políticos, para los dirigentes sociales, para los empresarios es recordar el pasado pero para diseñar el porvenir y construir una democracia capaz de compartir el poder, resolver los conflictos de la sociedad con eficacia para consolidarse y construir una nación que nos albergue a todos y que sea para todos, muchas gracias.